lunes, 13 de junio de 2011

Hoy toca manga: Fullmetal Alchemist


"Una persona no puede ganar nada sin perder nada. Para ganar algo, necesitas algo del mismo valor. Este es el principio del Intercambio Equivalente de la alquimia. En ese momento creíamos que esa era la verdad del mundo."

Este pequeño parrafo daba comienzo a los episodios de Fullmetal Alchemist, el primer anime que me vi en versión original subtitulada. Me la recomendó mi viejo amigo Antony, compañero de fiestas incontables y verdadero fregadero humano, al menos por entonces, no sé ahora.
En su momento (allá por el 2005), me hice con los episodios y me vi ese anime sobre dos hermanos que aprenden alquimia y van de acá para allá tratando de limpiar sus pecados y recuperar su vida normal. Tengo que decir que el anime me gustó mucho entonces, pero si lo viera ahora seguramente lanzaría los DVDs por la ventana debido a las más que notables diferencias con el manga, y yo purista como soy, pues no lo trago.

Hará dos años y medio, aproximadamente, empecé a coleccionar el manga (Fullmetal Alchemist fue también la primera colección de manga que empecé), que aquí en España está editado por Norma Editorial (no quiero imaginar una edición de Planeta) y desde muy pronto me quedó patente lo que me avisaron, que llegado un punto el anime y el manga separaban sus caminos y contaban historias muy diferentes, y debo decir que me quedo impepinablemente con la versión del manga que hace un par de días me terminé. Tened en cuenta que hablo del primer anime, el del 2003. Para los que no lo sepan, en el 2009 hicieron un segundo anime: Fullmetal Alchemist: Brotherhood, que parece que es fiel al manga. No lo sé, no lo he visto y no tengo interés en ello.

No voy a contar la historia del Fullmetal Alchemist, ni siquiera haré una breve sinopsis. El que quiera saber de qué va, que se compre los tomos. Lo que sí voy a hacer es deciros que no es el clásico shonen en el que un grupo de personajes pintorescos se lanzan a un devenir de aventuras divisibles en sagas, ni se encuentran ristras de enemigos a superar one after another a lo Final Fantasy, ni suben exponencialmente su habilidad de combate tras cada torta castellana, ni si quiera hay transformaciones bizarras y eso que los protagonistas se pasan las páginas transmutando de todo. Fullmetal Alchemist cuenta una sola trama, la aventura de los hermanos Edward y Alphonse Elric por recuperar sus cuerpos, y lo hace a lo largo de 27 tomos en los que Hiromu Arakawa, la autora, va tejiendo una historia llena de dramas y comedias con personajes complejos y bien contruidos, envolviendo la trama central con subtramas que hacen creible el mundo y a los personajes, cuyas relaciones entre ellos están magníficamente hiladas y ofrecen un puzzle argumental amplio que se revela poco a poco, al mismo tiempo que permite a la autora definir diferentes grados de amistad, cariño, odio, rencor y demás emociones. La relación entre Edward Elric y Winry Rockbell, por ejemplo, da interminables viñetas de comedia a partir de su doble relación (amigos de infancia por un lado, y cliente y mecánico de automails por otro), como lo hacen las gansadas de Maes Hughes al fardar de su hija Elicia. Por supuesto también hay personajes más oscuros, como Scar y todo su pasado lleno de muerte y rencor hacia los alquimistas (lo que acaba relacionándolo con casi todos los personajes con alguna importancia), o Zolf J. Kimbley, un alquimista sádico que considera que hay belleza en la destrucción.
No obstante, debo hacer una crítica (solo una) y es que, aunque Hiromu Arakawa hace un magnífico trabajo, se deja cosas en el aire que nunca llega a explicar, así a lo Lost. Es algo que a mí me desagrada, pero en este caso no me fastidia para nada la agradable experiencia de leerme estos 27 tomos del que es, a mi parecer, uno de los mejores shonen de los últimos años.

Tan ensimismado estoy con el argumento, que siendo ilustrador como soy, casi cierro el post sin hacer una valoración del dibujo. Qué vergüenza. Debo decir que Hiromu Arakawa no es solo una magnífica escritora de manga, también tiene un dibujo magnífico, con un trazo limpio y uniforme y llena las viñetas sin recargarlas (otros grandes artistas, por ejemplo Eichiro Oda, parecen obsesionados con no dejar un solo hueco uniforme en toda viñeta) y hace un gran uso de las tramas. También exhibe un magnífico dominio de la anatomía y la postura humana (Alex Louis Armstrong es la prueba de ello) y tiene una gran soltura para dibujar escenarios y perspectivas cenitales y nadires (cosas que considero que son mi asignatura pendiente).

En definitiva, es un manga altamente recomendable en todos sus aspectos para cualquiera al que le gusten las tramas profundas y definidas y al mismo tiempo echarse unas risas con coñas puntuales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario