domingo, 8 de mayo de 2011

Hoy toca Manga: Hellsing

Vuelvo de mi exilio con un montón de cambios bajo el brazo, pero ya os contaré con más detalle más adelante, si es que creo que debo cometnároslo. Hoy me toca hablar de otro tema: Hellsing. He terminado, por fin, este manga de Kohta Hirano que ha supuesto mi única excepción a una norma en mi día a día desde hace casi 2 años: Nada de vampiros. No me explicaré en profundidad, pero me limitaré a decir que los odio, con el alma, a todos.
Todos esos personajillos intocables por el tiempo o la enfermedad, que van de guays y haciéndose los emos (en su gran mayoría) porque su condición los condena a la marginación el resto de sus días y a ver como sus seres queridos se marchitan y mueren, condenados a una soledad eterna que no les otorga más derecho que aquel de soslayar su hambre bebiendo sangre. Bla bla bla.

Dan asco.


Seguramente os preguntéis: "Joder Germán, si tanto asco te dan ¿Porqué te has leido Hellsing?" Pues la verdad es que por respeto a Caristo. Muchos de los pocos que leais Soul Inquisitor Caristo (las pocas veces que lo actualizo), habréis notado que tiene un atuendo parecido al de Alucard, en parte Caristo está inspirado en una mezcla de Alucard y el Cardenal Jiménez del sketch "The Spanish Inquisition" de los Monty Python. Me vi el anime antes de contraer odio racial +20 a los vampiros, y creé a Caristo también por aquella época. Por tanto, Hellsing aun contaba con cierta tolerancia por mi parte, y hará un año decidí comenzar a leerlo. Hoy he terminado (Me ha costado mucho, putos vampiros, los odio a todos).

Narrativamente, debo decir que se nota que Kohta Hirano improvisaba sobre las páginas de Hellsing al igual que yo improviso sobre las de Soul Inquisitor Caristo, así que no me meteré con ello, pero tengo que decir que a veces me cuesta seguir el hilo de lo que pasa con las posturas excesivamente barrocas (casí diría que son churriguerescas) y los diálogos de los personajes, que buscan parecer profundos y rebuscados pero no superan la profundidad de un charco en un parque.
También debo decir que el único personaje que me ha parecido decente es Pip Bernadott, un mercenario que de vez en cuando tiene una frase ligeramente épica. Y ya. No rescato nada más. El comienzo me pareció soso, el final me ha dejado igual.

Conclusión: Dejando los vampiros a un lado... Mediocre.

Por otro lado... Qué puto asco de vampiros.