domingo, 15 de noviembre de 2009

Hoy toca Manga: Chicho Terremoto

Bueno, llevo desaparecido un tiempo, trabajando en algunas ilustraciones como siempre, pero hoy no os traigo dibujos míos, ni páginas de Soul Inquisitor Caristo (se hace esperar ¿eh?). Hoy cambio el chip para engrosar las entradas sobre Manga.
Wsta es la segunda vez que hablo de mangas. En esta ocasión voy a explayarme sobre una obra que, como persona humana nacida en los 80 que soy, he tenido muy presente en mi infacnia gracias al anime, que llegó a nuestro país a trevés de italia: ¡Chicho Terremoto!

Chicho es un canijo, un canijo chiquitito, que llega muy alto para hacer un buen tapón. Chicho Chicho, es un terremoto que destroza todo, su famoso tiro del gato es de lo mejor.

Pues bien, en una de mis incursiones por las tiendas de comics de Madrid que frecuento me topé con el manga. Nunca lo había visto en persona y el corazón se me hinchó como cuando te topas con un viejo amigo al que hace años que no ves o a esa chica que siempre te gustó y descubres que aun te hace tilín. sí señores, el manga de Chicho Terremoto me hizo tilín. No tardé en pillar el primer número porque solo eran 6 tomos, eso sí de grosor doble del normal y por el doble del precio de un tomo normal (11,90€, que sigue siendo un precio coherente con respecto a los demás mangas en comparación con el tamaño.)

El dependiente de la tienda me advirtió que él se lo había leido más que nada por nostalgia, y que recordaba con mejores ojos el anime. Lo que me hizo sospechar que igual no valía la pena, pero la nostalgia también terminó por vencer dentro de mi y me hice la colección. No me arrepiento (Aunque yo nunca me he arrepentido de nada, pero ya me entendéis.)
El manga es obra de Noboru Rokuda y cuenta las aventuras y desventuras deportivas de Kappei Sakamoto, conocido entre nosotros como Chicho López, que tiene una estatura de poco más o menos de un metro, pero con una apabullante habilidad para desenvolverse en el baloncesto (aunque al principio ni sabe jugar ni le interesa aprender) y que está coladito hasta los huesos por Rosita (Akane originalmente). Poco a poco vemos como Chicho se las ingenia para compensar su baja estatura con enrevesados trucos que lo convierten en el arma secreta del equipo de baloncesto del instituto Seirin (instituto Búfalos) y más tarde lo veremos descubriendo que su potencial se exteinde a cualquier campo deportivo, con tal de que le premien con gloria y reconocimiento, y es que el chavalín tiene de orgullo lo que le falta de alto.

En España lo publica la modesta Banzai Cómics, por lo que es un golpe de aire fresco en mi biblioteca de manga llena de publicaciones de Norma y Planeta (de los simios). Sin embargo, esto tiene sus pegas. Hay fallos a la hora de nombrar a los personajes, ya que muchos de ellos (los poco populares) conservan su nombre japonés, mientras que los más cercanos a Chicho conservan su nombre en castellano, lo que desenboca en una amalgma hispano-nipona de nombres propios complicada de asimilar. Esto se agraba cuando a veces incluso se les escapa el nombre original japonés de algún personaje más popular, como es el caso del Profesor del club de ping-pong, el señor Umakawa, más conocido en España como "Toribio". Sin embargo esto no arruina la diversión de las situaciones.

Lo único que me ha disgustado es que el final parece un poco bastante precipitado, como si al señor Rokuda le hubiesen dicho que tenía que ir terminando con la historia. Estos editores japos no saben valorar lo bueno, si no mirad como hicieron lo mismo con Bobobo.

Así que ya sabéis, si os gustan las aventuras divertidas con tramas no demasiado profundas pero con personajes simpáticos, Chicho Terremoto es una buena opción.

¡Tres puntos, Colega!

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