Hay que ver lo que es la vida. Lo que me aburría de pequeño cuando me llevaban a la iglesia y el cura leía el evangelio... con ese tono de voz monótono, así como de estar hasta als narices de leerlo, y las palabras macabramente amplificadas por el micrófono barato y la acústica de la iglesia...
¡Y lo que me divierte poner fábulas similares en los diálogos de mi querido inquisidor!
Cumplo con mi promesa de subir dos páginas por semana y os dejo con la segunda página de la semana para que veáis como juguetea Caristo con los herejes.

¡Espero que os guste!
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